Meditación trascendental de sanación

 Meditación trascendental de sanación by AtelTrainer

La meditación, técnica milenaria practicada desde la antigüedad con fines religiosos, creencias espirituales para calmar, domar la mente… Hoy en día se practica lejos de connotaciones religiosas, con el fin de relajar la mente, reducir estrés y ansiedad.

Muy de moda en nuestras sociedades modernas podemos encontrar el “mindfulness”, adaptación moderna de técnicas milenarias, para tener unos mome

ntos de paz en nuestra sociedad acelerada. Sin connotaciones religiosas, con el fin de relajarse y de reducir la ansiedad, meditando desde la mente para relajar la propia mente. No es más que una bonita y muy sana distracción.

Prefiero el “heartfulness”, opuesto al “mindfulness” en su concepto e intención que va más allá de relajar la mente.

Cualquier técnica de meditación conocida implica de una manera u otra “dejar de pensar”. Para ello se invita a prestar atención en la respiración, en la posición del cuerpo manteniendo la espalda recta, dejar la mente en blanco, focalizar en el tercer ojo, visualizar luces o imágenes, seguir una voz o música para guiar “distraer”, contar internamente de 1000 a 0, etc.

Todo por alcanzar la meta de dejar de pensar, pero así se activan otros pensamientos más sutiles y neutrales.

Ya sabemos que pasa cuando pensamos activa o sutilmente, se activan los hemisferios creando un campo magnético cerebral que bloquea el acceso de la energía vital a través del séptimo chakra.  Nos relajamos únicamente el tiempo que dura la meditación y unos pocos minutos más después, por haber cambiado pensamientos que nos estresan por otros neutros que nos relajan por contraste. Además, con el hábito, se convierten en una sana herramienta de auto relajación.

La mayoría de las técnicas meditativas actuales fomentan la desconexión del cuerpo, mente y espíritu. Por el simple hecho de seguir unas pautas prestando más y más atención a la respiración, para alejarse de los pensamientos, para dejar de sentir los estímulos del cuerpo, a través de molestias físicas, picores, etc., Así como adentrarse en profundas visualizaciones que no hacen más que crear una película mental entrando en un tipo de trance que no hace más que crear otra realidad de la realidad trascendental, evadiéndose del instante que somos y estamos en este momento.

Indispensable no huir de nosotros mismos con el fin de ayudar a la propia mente a conocerse y liberarse de mecanismos, memorias mentales erróneas y destructivas que alejan de vivir en armonía.

Ello es debido a que desde que el hombre pierde la conexión con su esencia por haber activado en exceso su parte racional, piensa que la mente es la culpable de ello. Y a pesar de promover la no dualidad, se fomenta la misma por incoherencia entre filosofías “meditativas…” y su puesta en práctica.

La coherencia absoluta es unir Cuerpo, Mente y Espíritu. Cuerpo-Mente-Espíritu es nuestra integridad plena en esta dimensión. Nuestra paz y armonía depende de dicha integridad y coherencia.

Unir nuestro Cuerpo, Mente y Espíritu es nuestra misión de vida, voluntad de nuestra esencia, buscando coherencia absoluta para elevar nuestra energía vital “amor trascendental”. El mundo está dividido, por estar divididos internamente los humanos.

Cuando la intención tiene como único fin relajarse, uno aprende a relajarse.

Cuando la intención es sanarse y liberarse, pues difiere de la intención de relajarse como único objetivo, se está preparado a trascender, a “abandonarse”.

♥♥♥

La meditación trascendental de AtelTrainer, que prefiero llamar Meditación de Sanación “Healing Meditation”,

no es más que la continuación, evolución de las técnicas anteriores que se practican hoy en día bajo diversas filosofías.

Todas las técnicas practicadas son buenas para relajar la mente, para poder después trascender la psique y conectarse con lo trascendental, con la fuente, con la energía universal…

Recomiendo utilizar únicamente las técnicas que menos van a activar la mente para poder trascenderla con mayor facilidad después.  Por ejemplo, evitar las visualizaciones ya que activan enormemente la mente y transportan al practicante a un mundo de “fantasía”, imaginación, aumentando la brecha entre lo “fantasioso” y la realidad trascendental.

La meditación no tiene que ser una lucha contra la propia mente. La mente no es culpable, es víctima de haber sido híper estimulada y controlada por miedos y temores desde tiempos muy remotos.  Además, se lucha para liberarse de la mente desde la propia mente, generando un conflicto interno en bucle, y haciendo un esfuerzo considerable para no escuchar los pensamientos.

¡La mente está para pensar y poco más! Dicen que una media de 17.000 pensamientos al día vagan en las profundidades de nuestras mentes. ¿No es más inteligente y fácil conectar con la “no mente”? Y no intentar bloquear o cambiar pensamientos por otros, generando un proceso en bucle hasta el día final, cerrándose de paso la puerta del séptimo chakra como comento en apartados anteriores, bloqueando el paso de la salud y paz interior.

Indudablemente la no-mente existe, al igual que la mente es real.

Divinidad, de la que Einstein (maestro de la ciencia) habló, refiriéndose a que la mente más brillante no puede explicar la magia del Universo. El cual existió y existe desde mucho antes de cualquier mente humana.

Para poder trascender la mente hay que tener su permiso, se necesita de su colaboración, hasta llegar a ser uno con la práctica.

Para ayudar a la mente a dejar paso a la no mente, le decimos con sinceridad que las prácticas meditativas trascendentales, van a ser agradables. Solo pedimos a la mente y cuerpo un pequeño esfuerzo al iniciarse. Dichos esfuerzos con la práctica se convertirán en necesidades placenteras, liberadoras y conectarán con la intuición para hacer frente a los quehaceres del día de mañana, en armonía.

Ayuda mucho a la mente cuando empieza a entender que no se tiene ni idea del sentido de la vida profunda, real, trascendental. Que lo maravilloso de la vida no se puede ni ver, ni entender, ni tocar.  Que las religiones son interpretaciones interesadas y divisorias de la “Sabiduría de la Fuente”, de la realidad trascendental. Que, si hubiera un dios, sería el mismo para el hombre, que para el árbol y para todos los seres. Uniendo y no dividiendo.

Todos los seres estamos conectados con la Fuente del Universo. Solo las mentes nos desconectan y dividen. Mis libros II y III hablan mucho de la realidad trascendental.

La práctica de la meditación trascendental de sanación se divide en tres partes:

  1. Preparación para la meditación Trascendental de Sanación:

A pesar de no ser necesario en absoluto, recomiendo realizar un pequeño ritual sencillo preparatorio para ayudar a centrar la mente para meditar, como encender una vela, y/o un incienso, y/o hacer sonar un cuenco, y/o poner una flor, y/o poner un perfume ambientador, y/o para los religiosos, rezar… Tener un pequeño rincón exclusivo en casa para meditar puede ayudar y motivar a recogerse allí. En Asia lo llaman habitación para respirar.

       – Tomar antes un baño caliente en caso de estar muy inquieto, nervioso/a por los avatares del día.

       – Recomiendo realizar en esta fase preparatoria, estiramientos profundos de cada músculo del cuerpo. Esto ayudará al cuerpo a permanecer quieto durante la meditación, además de la liberación musculo-articular.

       – Recuerdo de nuevo el mensaje para la mente ya que la intención es de unir cuerpo, mente y espíritu: la meditación tiene que ser agradable para mente y cuerpo. Solo se les pide un   pequeño esfuerzo para que se puedan abandonar totalmente en la fase final de trascender. Con la práctica el pequeño esfuerzo se convertirá en necesidad de “conexión” sin ningún esfuerzo. 

  1. Fase inicial para trascender:

Está fase sigue los mismos principios meditativos convencionales que se practican hoy en día, para desviar los pensamientos hacia la atención plena sobre la respiración, en este caso desde el pecho corazón. ¡No visualizaciones!

– Meditar en la posición sentada más cómoda para cada uno, en silla, con zafú, con banco, o en postura loto o seiza.

– Temperatura ambiente agradable y lugar tranquilo. Luz tenue o a oscuras.

– Se entra en meditación con los ojos cerrados, espalda recta, hombros atrás, en total silencio.

– Se relaja cada músculo del cuerpo, uno a uno empezando por los dedos del pie.

– Se siente uno mismo en medio del entorno de la sala, habitación, naturaleza.

Detrás de cada ruido hay un silencio. Conectar con él desde la intención.

– Se sienten los ojos relajados y protegidos detrás de los párpados caídos sin tensión.

– Se presta toda la atención en cómo entra y sale el   aire a nivel de pecho y corazón. De manera fluida y natural. Se observa el cuerpo respirar.

– Hemos dicho al cuerpo y a la mente que tiene que ser agradable. Pues si surgen pensamientos, los   dejamos pasar.

Pero si a la mente le cuesta dejarlos pasarrespiraremos con los ojos (abrir ligeramente los ojos y volverlos a cerrarlos inmediatamente después, despacio, sin intención de ver o de mirar nada. Solo aprisionando luz que al cerrar los   parpados ira iluminando y relajando por dentro el sistema nervioso a través de los nervios ópticos).

Pero si durante el transcurso de la meditación se queja nuestro cuerpo a través de contracturas, molestias musculares o articulares, picores internos o externos (moscas…), sin abrir los ojos, manteniendo la misma actitud meditativa, desharemos muy lentamente la postura molesta unos segundos para aliviarla y volver a la postura inicial, sintiendo como “el cuerpo nos da las gracias al aliviarse” y seguiremos meditando   profundamente.

En caso extremo, se puede cambiar lentamente de postura, si es posible con los ojos cerrados, si la  postura anterior fuera molesta ese día.

Si por una razón excepcional, un día se revela la mente mucho, por venir muy estresada, y después de intentar liberarla, relajarla unos minutos sin conseguirlo, gentilmente sin tener la sensación de haber fracasado, pospondremos la meditación de este día para otro.

            ¡Flexibilidad con uno mismo es la “asana” más difícil de conseguir!

             Estos dos últimos puntos son muy importantes para hacerse amigo de la propia mente y cuerpo. Si no, se entraría en una lucha interna para abstraerse de los pensamientos y molestias corporales, que obligaría a aumentar tanto la atención (esfuerzo) en la respiración y en visualizaciones, que generaría un pensamiento “intención” tan grande que el séptimo chakra quedaría totalmente anulado, y nos alejaríamos de la unión tan deseada cuerpo-mente-espíritu.

La práctica de yoga, tai chi, “healing yoga”, paseo tao, ayuda mucho a preparar cuerpo y mente para entrar en meditación profunda.

  1. Trascender:

En esta última fase, cuando la mente está más relajada, es cuando trascendemos.

Trascender es abandonarse en un largo y continuo suspiro desde la no intención.

Antes se prestaba atención a la respiración. Ahora se pasa a sentir la respiración de lejos, pero sin prestarle atención.

Antes se dejaban pasar los pensamientos, ahora ni se presta atención ni se observan, si pasan o se    quedan. ¡Da igual! ¡No nos dan miedo! ¡No importan! Somos más que la propia mente, pero siendo uno Cuerpo-Mente-Espíritu, somos “invencibles”, “inalcanzables”.

Para la mente es dejarse llevar, abandonarse, caer   en el abismo de lo desconocido, de la nada, del más allá de lo racional, de lo explicable.

El cuerpo se abandona también. Por ello de vez en cuando, a modo de pausa durante la meditación trascendental, en 5/10 segundos se vuelve a erguir la espalda, sacar el pecho, volver a prestar atención a la respiración unas cuantas veces, para justo después volver a abandonarse, a       trascender de nuevo hasta el final.

            Durante la meditación se hacen todas las pausas necesarias para poder trascender más y más    profundamente. Las pausas son invitaciones para mente y cuerpo. Para que ayuden y colaboren en trascender. Uniéndose todos, Cuerpo-Mente-Espíritu en esta aventura de liberación y conexión ♥

 

Comparto la Meditación trascendental de sanación durante los retiros espirituales trascendentales de sanación ancestral

Alain Tello Robledo