Eutanasia

Trascendental eutanasia

Por AtelTrainer, desde el Valle de Hortunas, España ♥︎


Después de que ya desde hace años, otros países como Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia hayan legalizado la eutanasia, España lo acaba de aprobar a finales de 2020, teniendo dividida a la opinion pública. 

El suicidio asistido es legal en Suiza, en algunos estados de EE UU y de Australia.

La Eutanasia, procedimiento intencionado que realiza un médico para acelerar la muerte de un paciente terminal, está fomentando enfrentamientos morales, éticos, espirituales y religiosos.


Desde la visión trascendental, lejos de la espiritualidad conocida y de las creencias religiosas, tanto la Eutanasia como el suicidio asistido, tal como está concebido, no tienen razón de ser. 

La Existencia da la vida al cuerpo y mente en su nacimiento y las Esencias son su identidad.  

Una persona, un animal con consciencia debe su vida a su propia Esencia. 

La Esencia es quien decide el momento de cuándo se tiene que retirar de su cuerpo-mente. 

La mente humana no tiene derecho a matar a otro ser y menos a sí mismo, ya que desconoce el porqué de las cosas y del sentido existencial.

Es verdad que la Existencia-Esencia, energías que dan la vida, no desean que sufran las mentes y cuerpos de los seres, personas o animales. 

Una cosa es no dejar que sufran las personas y animales y otra es matarlos. 


La medicina está ya tan evolucionada y necesaria, que puede evitar que las personas y animales sufran, sea desde un dolor de muelas, hasta un estado en fase terminal.


En una persona en estado vegetativo, que no da signos aparentes de consciencia de sí, fluye la energía vital (Esencia) dentro de ella,  aunque su mente ya no responde, pero si está viviendo, latiendo su corazón desde una dimensión maravillosa que la mente humana no podrá nunca entender. 

En este estado, la persona no sufre. Solo sufren y se preocupan sus seres queridos por no poder comunicarse con ella desde la mente racional.
La persona en este estado inconsciente, siente y vive a caballo entre las dos dimensiones, dimensión del cuerpo-mente y dimensión de la Esencia (Existencia eterna).
En este estado, la Esencia es quien tiene que decidir cuándo marcharse “muerte”, como decidió cuando venir “nacimiento”. 
La Esencia se despedirá liberando el cuerpo y mente en estado inerte cuando ya esté cumplida su misión de despedida hacia sus prójimos, y algo más. 


Las personas que cuidan, y/o  tienen lazos de unión afectivos directos con la persona en estado vegetativo, tendrá su consciencia liberada, únicamente si no ha interferido anticipando la partida de la persona amada en transición de despedida final. Haber tenido la suerte de poder haber acompañado al ser querido en su transición terrenal final, es una bendición que elevará la consciencia y paz de la persona acompañante.
De lo contrario nacerá un vacío y sentido de culpa existencial por haber anticipado la partida del ser querido, y por no haberle acompañado desde la intención. 


Cuando por razones de distancia u obligaciones profundas, uno no puede estar al lado de la persona amada para despedirla, generando sufrimiento por no haber podido estar y despedirse en los minutos finales de la muerte física del ser amado, esta sensación de culpa se difumina rápidamente cuando desde la intención sincera se está con la persona amada en el silencio del corazón; es suficiente para estar al lado de la esencia que se despide. 


Amar cada día sin condiciones es el amor de las Esencias más allá del cuerpo e identidad humana-animal, solo hay un adios terrenal, nunca Universal.


Las despedidas finales de las personas y animales se hacen primero desde el plano mental, y una vez que la mente se haya muerto (estado vegetativo,  coma irreversible), la despedida se termina desde el plano de las Esencias que se retiran de la materia de los cuerpos, a donde no caben palabras, solo entendimiento, meses y años después de la muerte terrenal del ser querido.


Unicamente por razones egoístas, por no querer cuidar al ser querido, por falsas creencias e ignorancia existencial, se decide poner fin a la vida para estar libre de toda carga emocional, material-económica u ocupacional.


Cuando las personas en fase terminal, o con una calidad de vida muy reducida, por dolor crónico, o inmovilidad física, teniendo su plena consciencia mental, a veces nublada por el sufrimiento de abandonar la dimensión terrenal, pero siendo consciente de sus acciones, deciden marcharse para poner fin a su sufrimiento, podemos hablar de  suicidio asistido o suicidio voluntario. Es la mente que se quiere marchar, no la Esencia. Pero las Esencias no quieren que su cuerpo-mente sufra. De ahí la importancia de los tratamientos paliativos, comas inducidos para permitir que las Esencias puedan despedirse en el momento oportuno sin ver sufrir su cuerpo temporal.
Imaginemos que las personas en fase terminal y sus familiares, puedan consultar con las esencias de las personas en proceso de despedida, para preguntar si hay que anticipar la partida del ser querido. En caso afirmativo no sería un suicidio, porque la propia existencia lo autoriza o lo solicita. Este hecho elimina cualquier cargo que consciencia del médico que tiene que aplicar la eutanasia.
Esto es lo que enseñamos aquí, en el Gabinete y Centro Ateltrainer en España y en los talleres y cursos internacionales en sanación ancestral. Enseñamos a las personas preparadas a comunicarse con su propia Esencia y con las Esencias de los demás seres. No para morir, sino para vivir mejor.


El idioma universal de las Esencias es el pilar que falta en las enseñanzas académicas, mas allá del entendimiento científico, racional, lejos de todas religiones e interpretaciones humanas. Recuerdo que la ciencia es el arte de intentar explicar lo que ya existe en el Universo. Conectar con las esencias, es conectar directamente con el conocimiento trascendental universal sin querer entenderlo racionalmente. Solo hay un conocimiento trascendental para todas las esencias, uniéndonos todos con ello. Solo las mentes crean interpretaciones de lo que no pueden entender, ver, ni sentir.
Por estar desconectados de las Esencias, se cree que la muerte terrenal es el fin total, cuando la muerte es solo una transición hacia el inicio del todo en otras dimensiones.


La mente y cuerpo vive o muere, pero hay una energía que da la vida, y no es la vida misma, ya que la vida es creada en todas dimensiones por una energía. Esta energía inteligente se llama Esencia.


El ser humano ha creado su propio mundo e interpretaciones de la vida y de la muerte, por estar totalmente desconectado de la existencia. Ignorancia en estado puro que no para de matar sin sentido incluso a quien nos cuida, la Madre Tierra y todos sus hijos (animales, flora, mares, montañas, ríos…), que mantenían el equilibrio en este paraíso que es la Tierra.


Escondido detrás de razones humanitarias, éticas, emocionales, empatía, la Eutanasia o suicidio asistido, esconde muchas veces egoísmos e intereses económicos. 


¡No al dolor!    ¡No al sufrimiento!


La ciencia, la tan necesaria medicina evolutiva, tiene ya medios para evitar dolor y sufrimiento. Pero la asistencia médica en paliativos tiene pocos recursos y medios, porque la sociedad considera la vejez y la muerte, como algo inútil y no productivo para el sistema económico de nuestras sociedades. ¡Error! Esta situación, por ignorancia trascendental, hace que las personas tengan miedo a envejecer, y enfermar. El MIEDO es el enemigo del sistema inmunitario, fomentando exponencialmente enfermedades y trastornos, siendo fuente de la violencia y agresividad colectiva que vive este mundo. 


El MIEDO mantiene muy activa y desconfiada a la mente humana, desconectándola de la energía vital, como explico en el cuarto libro “Amor Trascendental – Sanación Ancestral”.


El Covid-19 es el resultado de dicha agresividad por los miedos del ser humano, que ha aniquilado su propio planeta por atender sus fines egoístas efímeros,  ¡Bonito sentido común, verdad!


Por miedo a ser invadido por países vecinos, y por mantener la hegemonía económica a nivel mundial, nacen los ejércitos y carreras armamentistas de disuasión a primera vista, aunque en realidad, todos los días hay guerras en este mundo por el egoísmo colectivo. 
Con tan solo un pequeño porcentaje del gasto invertido en ejércitos y armamentos, cada ser de este planeta tendría garantizada un transición final “amable-sin dolor”. Entonces se eliminaría, generación tras generación, el miedo al sufrimiento y a la muerte, y el mundo empezaría a vivir mejor en equilibro con el Todo ♥︎.


¡Eutanasia sí, pero no lo decide el ser humano!


¡Suicidio asistido, no!, pero no mantener aisladas y sufriendo a las personas limitadas.


Estas personas tienen que recibir mayores cuidados y atención social que cualquier otra. 


Estas personas, inmovilizadas por sus enfermedades, tienen mucho que decir sobre la existencia una vez estén adaptadas a su condición “especial”. 


El sufrimiento nace por escuchar la mente que solo se lamenta de lo que nunca podrá volver a ser, por su aislamiento social, por sentirse inútil a los ojos de los demás, y por no saber como conectarse con su Esencia que desea transmitir un mensaje para que otros vivan mejor. 
Estas personas pueden ser los guías que la ciencia necesita, para entender lo que no se puede ver ni tocar.


Muchas de las personas en situación “especial”, deberían estar en primera línea como profesores  de universidades y colegios, impartiendo la materia de la existencia desde las esencias, lejos de la mente humana.


Un abrazo de amor trascendental,


Alain Tello Robledo
www.ateltrainer.com

Autor
Alain Tello Robledo

Alain Tello Robledo

La mente perdida no es culpable de la ignorancia colectiva, es víctima

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